En los últimos 50 años, aproximadamente, Argentina ha sufrido episodios de inflación crónica.
La inflación ha sido un rasgo característico de la economía argentina.
El expresidente Juan Perón implementó controles salariales y de precios en la década de 1970 para intentar combatir la inflación.
Perón fue sucedido por su esposa, Isabel, y bajo su administración, la inflación se disparó.
El período de la dictadura militar está asociado con la desregulación financiera. En 1979 se introdujo un tipo de cambio fijo y un programa preestablecido de devaluaciones del peso. Sin embargo, el peso seguía sobrevalorado, lo que desincentivaba las exportaciones.
Con el regreso a la democracia en 1983, la inflación comenzó a dispararse.
Al final del mandato de Raúl Alfonsín, el país experimentaba una hiperinflación generalizada. Para 1989, los precios se duplicaban cada pocas semanas y estallaban disturbios.
Carlos Menem y su ministro de Economía, Domingo Cavallo, implementaron su política de convertibilidad. La inflación se redujo drásticamente, volviendo a un solo dígito.
Hubo éxito a corto plazo, pero la política se consideró insostenible a largo plazo.
En 2001, el peso volvió a ser desvinculado. Las exportaciones se dispararon a medida que los productos argentinos se volvían más competitivos a nivel internacional. Este fue el caso de la soja, un cultivo de exportación clave.
En 2007 llegó Cristina Fernández de Kirchner. Aparecían subsidios esporádicamente. Había déficits recurrentes y el Banco Central financiaba la deuda pública.
Mauricio Macri se alegraba de ver que la moneda seguía flotando. Su mandato se caracterizó por un llamado al FMI para un rescate, un peso devaluado y aún más inflación. La inflación realmente despegó en el período 2017-2024.
Entra Javier Milei. Prometió detener la impresión de dinero que parecía haber causado tanto daño en el pasado. Ha eliminado muchos de los subsidios que existían anteriormente.
Milei es un crítico mordaz del Banco Central del país. En parte, esto se debe a la historia del banco de imprimir dinero. En parte, a su filosofía libertaria. Confía más en las fuerzas invisibles del mercado y ha buscado marginar al Banco Central.
La inflación ha sido una característica persistente de la economía argentina en las últimas décadas. Será interesante ver si las políticas de Milei serán efectivas y hasta qué punto puede cambiar la relación de su país con la inflación.
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