Javier Milei parece estar interesado en eliminar algunos de los vestigios de la izquierda argentina.
Los presidentes peronistas han dominado el país durante la mayor parte de la posguerra.
Y han dejado su huella. No solo en el ámbito político y económico, sino también en el ámbito cultural y artístico.
Figuras peronistas aparecen representadas en pinturas y esculturas.
Los bustos de Néstor Kirchner han sido retirados de los espacios públicos.
El Centro Cultural Kirchner (CCK) ha cambiado de nombre y ahora será el Palacio Libertad.
Ahora parece que el gobierno de Milei también tiene la mira puesta en el antiguo edificio de obras públicas de la Avenida 9 de Julio en Buenos Aires.
El edificio exhibe imágenes gigantescas de la ex primera dama, Eva Perón.

Ha surgido un debate sobre si el edificio debería ser demolido.
El edificio (y ahora la obra de arte) es un icono del horizonte de la ciudad.
Los argumentos para demolerlo son los siguientes: es antiguo e inservible. Los costos operativos son cada año más elevados. Además, es el único edificio de su altura en la Avenida 9 de Julio y se considera un obstáculo para el tránsito.
Construido en la década de 1930, fue donde Perón anunció su intención de postularse a la vicepresidencia en 1951.
En 2002 fue declarado monumento histórico nacional durante la presidencia de Eduardo Duhalde.
Milei ha estado argumentando que los espacios públicos deben ser de todos y estar libres de influencias políticas. El nuevo gobierno exige “neutralidad partidista”.
El nuevo Palacio Libertad de Milei no lleva su nombre, pero sí parece reflejar su filosofía libertaria.
Parece que la cuestión de nombrar las cosas nunca es totalmente neutral.
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