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The Central Bank of Argentina – a Spanish translation

La mayoría de los bancos centrales del mundo tienen un mandato muy limitado.

Por lo general, este mandato consiste en garantizar la estabilidad de los precios y controlar la inflación.

Así es básicamente como opera el Banco de la Reserva en Australia.

Se supone que los bancos centrales están libres de la influencia política del gobierno de turno. Si el Tesorero de Australia llamara al gobernador del Banco de la Reserva y le dijera que las tasas de interés son demasiado altas y deberían reducirse, se produciría una protesta generalizada por parte de la oposición política, los economistas, los periodistas y el público.

Si asumiera que el Banco Central de Argentina opera de la misma manera que el Banco de la Reserva, se equivocaría.

Cada país tiene sus propias instituciones, producto de una historia particular. En gran medida, los líderes de cada país tienen la libertad de elegir cómo operan estos organismos. Sin embargo, aún podemos intentar evaluar si las normas bajo las que operan están dando buenos resultados o si existen problemas fundamentales.

El Banco Central de Argentina (Banco Central de la República Argentina o BCRA) ha operado históricamente bajo una importante influencia política.

Con frecuencia ha priorizado las necesidades del gobierno sobre la ortodoxia monetaria.

Fundado en 1935, su carta orgánica ha sido revisada varias veces.

En 1992, el BCRA obtuvo mayor autonomía y se le prohibió financiar los déficits fiscales del gobierno.

Esto ocurrió durante la presidencia de Carlos Menem. Si bien comenzó como peronista y se identificaba como tal, muchos en su izquierda lo acusaron de traición e incluso de volverse neoliberal. Los analistas de bancos centrales de otros paises probablemente tendrían una evaluación más favorable de las reformas del Banco Central de Menem y probablemente las considerarían como una política monetaria estándar.

En 2012, Cristina Fernández de Kirchner modificó la carta orgánica del Banco una vez más. Esta se volvió más amplia. Además de la estabilidad de precios, el Banco también tenía objetivos en materia de empleo, desarrollo económico e inclusión financiera. Esto podría generar controversia. ¿Qué pasaría si estos objetivos differentes entraran en conflicto? ¿Cuál debería priorizarse y cuál prevalecería?

También permitió que el BCRA otorgara préstamos al Tesoro, contrariamente a la práctica habitual de los bancos centrales en otros paises.

El gobierno de Kirchner ejercía un dominio fiscal sobre el BCRA. La política monetaria estaba subordinada a las necesidades financieras del gobierno.

En Australia, los líderes del Banco de la Reserva son tecnócratas – economistas de carrera. Son expertos en números.

En Argentina, el gobernador desempeña un papel más politizado. Muchos argentinos lo entienden y, por lo tanto, no les sorprende que lo destituyan repentinamente y nombren a otro en su lugar.

Los cambios de enfoque entre las diferentes administraciones continuaron cuando Alberto Fernández llegó a la presidencia. Devolvió al Banco a un papel más servil y el BCRA emprendió un programa ampliado de impresión de dinero durante la pandemia de COVID-19.

Luego llegó Javier Milei. Más disruptivo que sus predecesores, considera al Banco Central como el principal responsable de décadas de inflación.

El Banco Central de Argentina se ve obligado a seguir el marco establecido por el gobierno. Y esto suele cambiar con frecuencia. Existe una clara diferencia en la forma en que los presidentes de izquierda y de derecha abordan el Banco. Presidentes como Cristina Fernández de Kirchner ven al Banco como una red de seguridad para las finanzas públicas. El mandato del Banco tiende a ser más amplio bajo presidentes de izquierda. Menem y Macri apoyaron un enfoque limitado en el control de precios e inflación y una mayor autonomía para que el Banco tome sus propias decisiones.

Parece que si los líderes creen que el Banco apuntalará las finanzas públicas cuando fracasen, esto conduce a cierta laxitud en la gestión presupuestaria. Si el fracaso significa caer por el precipicio y caer en las rocas escarpadas, es más probable que se actúe con cuidado y prudencia.

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